jeudi 5 novembre 2015

Un paradigma inaceptable

En tiempos en los que la nebulosa de mi inconsciente se tornó más oscura de lo recomendable, me encontré sentado en un sillón hablándole a una psicóloga. Rápidamente decidí que era una buena, puesto que terminamos hablando de algo completamente distinto a lo que motivó la consulta. Por ejercicio analítico y por no jugar con los límites de la locura, seguí viéndola durante unos buenos cinco meses o así. Hablamos de mucho y callamos de poco, aprendí varias cosas de mí mismo, confirme otras y descarte un montón de mentiras auto-impuestas. Y cuando sentí que estaba volviendo a ser demasiado normal para justificar el hueco económico que mi deseo de cordura dejaba, le di las gracias y procedí a vivir acallando demonios, siempre alerta a la siguiente tormenta, siempre dispuesto a volver, atemorizado, a la oficina donde los dolores se vuelven interesantes temas de análisis.