Pocos seres humanos pueden decir, a veces callan por pudor, que sufren de esa extraña aflicción que les provoca encontrar placer y dedicar sus vidas al ejercicio de la política. Y no hablo de esos seres que despotrican sobre el presidente de turno o que aprovechan cada ocasión para realizar protestas llevados por el romanticismo de las posibles revoluciones. No, esos no. Hablo de esos que ven en nuestro desperfecto sistema, la democracia, más posibilidades que impedimentos, más oportunidades que puertas cerradas; ven, aunque se les trate de ilusos, charlatanes corruptos y vaya uno a saber que más cosas, la manera menos imperfecta de moldear y organizar el desdichado mundo en el que vivimos.
De vez en cuando la necesidad incontrolable de escribir se apodera de mí, este blog es el resultado de esos momentos. De lo romántico a lo político, un ejercicio literario y de opinión.
samedi 25 octobre 2014
lundi 6 octobre 2014
Una lucha diaria.
El frío y la modorra ya
desaniman. Esta no es hora de ponerse a esto pero en nombre de la
productividad hay que habituarse a ciclos particulares. Este material
(¿qué es esto? ¿plástico? ¿porcelana?) es incómodo y poco
acogedor. Hay un doble esfuerzo obligado. Primero está el físico:
hay que involucrar a los músculos en este ejercicio aunque sea un
poco pero al mismo tiempo no se puede exagerar. He oído historias
terroríficas donde se pierde una parte de uno mismo y para
recuperarla es necesario recoger y empujar, la idea me debate entre
el asco y el dolor. El segundo es mental: no me puedo dormir y no me
puedo distraer, cualquiera de los dos eliminaría mi percepción
temporal, cosa que me causaría más de un disgusto.
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