Hace unos años, la madre de mis hermanas (me disgusta la apelación medio-hermanas) murió de cáncer, este pequeño texto relata algo que me ocurrió ese mismo día. Fue una carta personal, hoy se los comparto.
Ayer andaba pensando en que no recordaba los sueños, ninguno, y sin embargo, algo que me ocurrió dormido, nunca lo olvidaré y les concierne. Alguna vez soñé (o experimenté o deliré o lo que sea) que iba con alguien, más de una persona, por una suerte de casa antigua, buscando espíritus o fantasmas. Recuerdo que llegamos a una pieza amplia, pero que estaba cerrada; pateamos, abrimos, o como quiera que sea, forzamos la puerta y varias almas o espíritus salieron huyendo, y uno de ellos entro en mí. Recuerdo que decía a los demás y a mí mismo: - "la puedo sentir, la puedo sentir". En eso, desperté, pero no abrí los ojos.
De hecho no podía moverme, era como ver la carne y hueso de mi cuerpo desde otro plano, gritarle que se moviera sin éxito. Sonaba en mi radio, que dejaba prendida de noche, Metálica, no recuerdo qué canción. De alguna manera la canción me conectó al mundo real, logré mover mis dedos, luego los brazos, las piernas y poco a poco, en algo más de 45 minutos, recuperé el control de mi envoltura mortal. Apenas de vuelta al mundo, tomé el teléfono y llamé a todas las mujeres que pude pensar; todas estaban bien, pero no pensé en la más obvia.
A eso de las 2 de la tarde, más o menos, me llamó mi madre, me dijo: - "Clara ha muerto". De repente todo tuvo sentido, “la pude sentir”. No hubo mensaje, recomendación, promesa, nada; solo fue una suerte de viaje a los límites de lo mortal o de la vida; me llevó tan lejos que apenas si pude regresar. ¿Ustedes qué piensan que eso significa? Creo que nunca se los había dicho, quizás por eso no las acompañé al entierro, mi despedida había tenido lugar antes, mas allá del espacio tiempo. ¿Por qué yo? ¿Qué de especial hay en este viaje mas allá de lo que pueda significar cuando llegue mi turno? ¿Me dejó su madre un papel que cumplir?
La muerte no me da miedo, pero la idea de la inexistencia me hace temblar el mismísimo ser. ¿Qué es no ser? Sea como sea, su madre me llevó de tour a los límites de la existencia y me dio la gracia de regresar. ¿Por qué digo esto hoy y no antes? Quizás hoy me hacen falta mis hermanas, o quizás me siento existencial. Sea como sea, hoy pienso en ustedes y debo agregar que siento no haber estado con ustedes, en ese momento cuando más me necesitaban, teniendo además la ventaja de haber tenido derecho al último adiós. 14 mil kilómetros nos separan hoy, pero, qué cerca me siento. Hoy extraño a mi sangre.
El día que fuimos a casa de Clara, me senté en la hamaca que da al patio y no podía evitar sonreír. Me recordaba una infancia que hoy parece tan lejana, ¿Quién se acuerda con claridad, de la vida antes de las cenizas en una ceiba o en la boya de mar de un puerto en el Pacífico? Polvo somos y en polvo nos convertiremos, mientras eso, acordémonos de nuestra historia más allá de las profundas grietas que la marcaron. La fragmentación temporal es una idea lingüística y quizás física, el tiempo no se divide, la historia no se parte, vamos caminando.
Hoy, como en esa hamaca, me meso y sonrío. La vida me ha puesto fuera de fronteras, pero el sentimiento es el mismo. ¿Mi existencia tendrá un significado?... Quizás ese es el significado. ¿Ustedes qué creen?
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