El siguiente texto es la reacción a la entonces destitucion del alcalde Petro debido a la sanción proveniente de la Procuraduría General de la Nación.
EL 19 de abril de 1970 a
raíz de un fraude electoral, que si no comprobado por lo menos
altamente probable, se sientan las bases del M-19. Secuestros, tomas,
combates y todo lo que la violencia nacional nos ha hecho descubrir
desembocaron finalmente en la desmovilización de este movimiento, en
el mes de marzo de 1990. En adelante comenzó una participación
política innovadora, que incluyó una reforma constitucional y que 41
años mas tarde alcanzó su máxima expresión al ser elegido un
ex-guerrillero de este movimiento en el cargo ejecutivo más
importante del país después del de Presidente de la República.
Victoria de la democracia o exabrupto político, depende con que ojos
se le vea, la alcaldía Petro, buena o mala, es una experiencia
necesaria para el desarrollo político de un país.
Dentro de esta alcaldía
se vieron cosas como aquella ocasión en que el ejercito tuvo que
pedir perdón por el desenlace de la toma del Palacio de Justicia en
presencia del Alcalde, es decir, Petro (si la memoria no me falla).
Esto más que una dulce ironía es una victoria manifiesta del
institucionalismo y el pluralismo político, un desarrollo lógico de
un sistema participativo que se torna gradualmente hacia el humanismo
por encima del autoritarismo. Dentro de esta alcaldía también se ha
hecho evidente la inexperiencia (que solo se cura con experiencia) de
la izquierda para gobernar de manera efectiva y rápida. Si bien se
puede acusar a la oposición de querer sabotear esto y aquello, lo
único cierto es que la falta de tacto y la política de a las malas
no ha acrecentado el numero de adeptos a la alcaldía Petro.
Probablemente, si como en
el párrafo anterior nos pusiéramos en la tarea de hacer un paralelo
de lo positivo y lo negativo, uno: no terminaríamos nunca. Dos:
quizás la balanza igual quedaría en un punto neutro. Pero mas allá
de afinidades políticas y de si Bogota va mejor, va peor, es un
infierno o de a poco se parece al paraíso, lo único cierto es que
la discusión no difiere mucho de la discusión de cualquier mandato
en cualquier parte. Detractores y seguidores son parte esencial de un
sistema democrático, el pecado colombiano es querer que la política
sea y se mantenga siempre en un solo punto del espectro político,
cuando el secreto del éxito esta en los ciclos renovadores.
En otras épocas se
asesinaba al personaje incomodo o se daban golpes de estado
militares. Hoy asistimos a una nueva técnica de control político
autoritario, una que además destruye y falsea el objetivo de
organismos de control independiente, a saberse, el uso político
evidente de la Procuraduría con sus ideas arcaizantes y con una
dirección que me recuerda mucho a los funcionarios de la dictadura
franquista (época que es objeto de mis estudios actualmente).
Quizás los argumentos y las decisiones sean pertinentes y legales,
pero la clara posición antiprogreso, antidesarrollo, antidemocracia,
dejan una duda en su accionar. Como en el fraude electoral de 1970
queda uno con la impresión de juego sucio, de métodos
antidemocráticos, de autoritarismo y de una impunidad frente a todo
lo anterior, porque si Ordóñez da una impresión es la de ser
intocable.
¿Como se continua un
proceso de paz cuando se hace evidente que la participación política
esta coartada por la simpatía o la antipatía de este personaje? ¿Si
un problema con un sistema de basuras da para destitución e
inhabilidad, no deberían salir de sus cargos el 90% de los alcaldes?
¿No había en curso una iniciativa de revocatoria que si hubiera
tenido éxito habría dado el mismo resultado? ¿Resultado por cierto
que seria mas fácil calificar de democrático? Sentencias y defensas
son algo que me escapa, de derecho no sé nada, de Bogota vivo muy
lejos, me declaro ignorante en lo que tiene que ver con el marco
jurídico de este problema, pero como individuo que acepta y desea
aplicar el contrato social que es una democracia exijo la
transparencia de la misma, la igualdad de trato y oportunidades y
rechazo el autoritarismo de donde sea que venga. Creo en el poder de
la inclusión política, creo en la importancia de la experimentación
dentro de la misma y me preocupa de sobre manera el esfuerzo
desagradable de una parte de la clase política colombiana por
torpedear las posibilidades de paz y desarrollo.
Vox populi vox dei, no se
que respuesta se gestara frente a este atentado político pero pido a
propios y extraños organicen una, representen a los que nos estamos
presentes, pero eso si, las épocas de respuesta armada y, por
decirlo a la mexicana, desmadre social están detrás nuestro; hoy
requerimos una respuesta organizada, poderosa, concertada y pacifica.
La izquierda no son salvajes enloquecidos anticlericales como quizás
los recién creados partidos pseudo-fascistas quieran pintarnos, no
todos los que eligieron a Petro son necesariamente de izquierda y no
todos los que difieren con él son derechistas amantes del
totalitarismo, más que a Petro, les ruego, defiendan esa democracia
representativa que queremos construir y hacer prevalecer. Espero la
pobreza de este texto no se causal para descartar y dejar olvidado el
tema tratado; por la neutralidad de los organismos de control, por el
respeto del designio popular, porque estamos cansados de la
tergiversación de nuestras voluntades y porque pedimos total
transparencia cuando es necesario nos sean doblegadas les invito a
alzar la voz, compartir opiniones, discutir y en general hacer uso de
todo eso que construye democracia.
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