samedi 20 septembre 2014

Una esperanza vívida

10:00 am, me cuesta dormir. La resaca y algo más me tienen incomodo, me volteo para la izquierda, para la derecha, me arropo, arrojo las cobijas a un lado, nada funciona. Debería poder dormir, llegue a casa a eso de las 5:30 am con mas de 4 litros y medio de cerveza y algo más en el morro, suficiente para idiotizar a un elefante por varias horas y sin embargo, sigo despierto. No tengo los ojos abiertos, no se trata de insomnio, estoy consciente, haciendo equilibrio entre el mundo real y el onírico. Y luego me doy cuenta que de alguna extraña manera, no estoy solo. Entre mis brazos, enredada en mis piernas hay una presencia, una silueta invisible. No es un fantasma, ocupa un espacio, genera calor y hasta me atrevería a decir que respira. No tengo miedo, es reconfortante de hecho, es dulce, natural, encaja perfectamente, decididamente no quiero abrir los ojos, ¿y si al abrirlos a la realidad la ausencia de materia se vuelve eso, ausencia?

Intento descubrir este cuerpo no presente, su textura, su peso, su olor, sus líneas... De a poco me doy dando cuenta que es un delicioso reflejo de mi subconsciente, un recuerdo, un anhelo, una esperanza. Decido entonces analizar el reflejo, ¿a quien estoy reflejando? ¿es una invención mental de lo ideal o un destello, un pedacito de alma de alguien real? Me propongo entonces realizar un ejercicio de comparación, con los datos físicos que descubrí anteriormente me dibujo un cuadro con todas las mujeres que conozco o he conocido. Las de la universidad, muy chiquita, esta no, muy gorda, esta tampoco, pelo rizado, no corresponde, ¿y esta? Ese no es su perfume. Continuo con el pasado, con los encuentros fortuitos, con fantasías no cumplidas y con todo lo que se me ocurre. Así se me van dos horas de activo y análisis y profundo placer.

Finalmente llego a la comparación obvia, la que no quería hacer porque ¿no me jode un poco la posible respuesta? Si, si que me jode, pero el ejercicio es casi científico, no se pueden dejar sujetos fuera por pura comodidad. Y entonces todo comienza a coincidir, estatura, olor, color, incluso la manera en que me abraza, maldición es casi un déjà vu. Y sin embargo no me molesta, no siento rabia, no siento dolor, por un momento dejo de sobre analizar las cosas y acepto el pequeño momento de goce metafísico que se me ha otorgado. Le abrazo con mas fuerza y sin abrir los ojos ni mover la boca le doy identidad a mi inesperada visita: “Hola Marine”

¿Como has estado? ¿Que te trae por aquí ? ¿Por que tardaste tanto? He pensado mucho en ti últimamente, quizás porque mis vacaciones de fin de año son sinónimo de soledad, quizás porque navidad es época de optimismo, quizás porque mi cerebro testarudo opina que ya va siendo hora que vuelvas, quizás...lo estoy haciendo de nuevo, pensar demasiado, ¿verdad?” No dice nada, sonríe, presiona su cuerpo contra el mío y de a poco desaparece. Me levanto a las 6:00 pm, no había dormido tan profundamente en años, siento como que soñé pero mis sueños desaparecen con los segundos, tengo la impresión de una experiencia vívida de algún tipo, espero halla sido buena...me muero de hambre, hora de levantarse al mundo real. De sueños no vive el hombre.

¿Te gustó? Compártelo en redes sociales o dale "recomendar" (el pequeño botón de Google+ al final del texto) Gracias. 

Aucun commentaire:

Enregistrer un commentaire