10:00 am, me
cuesta dormir. La resaca y algo más me tienen incomodo, me volteo
para la izquierda, para la derecha, me arropo, arrojo las cobijas a
un lado, nada funciona. Debería poder dormir, llegue a casa a eso de
las 5:30 am con mas de 4 litros y medio de cerveza y algo más en el
morro, suficiente para idiotizar a un elefante por varias horas y sin
embargo, sigo despierto. No tengo los ojos abiertos, no se trata de
insomnio, estoy consciente, haciendo equilibrio entre el mundo real y
el onírico. Y luego me doy cuenta que de alguna extraña manera, no
estoy solo. Entre mis brazos, enredada en mis piernas hay una
presencia, una silueta invisible. No es un fantasma, ocupa un
espacio, genera calor y hasta me atrevería a decir que respira. No
tengo miedo, es reconfortante de hecho, es dulce, natural, encaja
perfectamente, decididamente no quiero abrir los ojos, ¿y si al
abrirlos a la realidad la ausencia de materia se vuelve eso,
ausencia?
Intento
descubrir este cuerpo no presente, su textura, su peso, su olor, sus
líneas... De a poco me doy dando cuenta que es un delicioso reflejo
de mi subconsciente, un recuerdo, un anhelo, una esperanza. Decido
entonces analizar el reflejo, ¿a quien estoy reflejando? ¿es una
invención mental de lo ideal o un destello, un pedacito de alma de
alguien real? Me propongo entonces realizar un ejercicio de
comparación, con los datos físicos que descubrí anteriormente me
dibujo un cuadro con todas las mujeres que conozco o he conocido. Las
de la universidad, muy chiquita, esta no, muy gorda, esta tampoco,
pelo rizado, no corresponde, ¿y esta? Ese no es su perfume. Continuo
con el pasado, con los encuentros fortuitos, con fantasías no
cumplidas y con todo lo que se me ocurre. Así se me van dos horas de
activo y análisis y profundo placer.
Finalmente
llego a la comparación obvia, la que no quería hacer porque ¿no me
jode un poco la posible respuesta? Si, si que me jode, pero el
ejercicio es casi científico, no se pueden dejar sujetos fuera
por pura comodidad. Y entonces todo comienza a coincidir, estatura,
olor, color, incluso la manera en que me abraza, maldición es casi
un déjà vu. Y sin embargo no me molesta, no siento rabia, no siento
dolor, por un momento dejo de sobre analizar las cosas y acepto el
pequeño momento de goce metafísico que se me ha otorgado. Le abrazo
con mas fuerza y sin abrir los ojos ni mover la boca le doy identidad
a mi inesperada visita: “Hola Marine”
“¿Como
has estado? ¿Que te trae por aquí ? ¿Por que tardaste tanto? He
pensado mucho en ti últimamente, quizás porque mis vacaciones de
fin de año son sinónimo de soledad, quizás porque navidad es época
de optimismo, quizás porque mi cerebro testarudo opina que ya va
siendo hora que vuelvas, quizás...lo estoy haciendo de nuevo, pensar
demasiado, ¿verdad?” No dice nada, sonríe, presiona su cuerpo
contra el mío y de a poco desaparece. Me levanto a las 6:00 pm, no
había dormido tan profundamente en años, siento como que soñé
pero mis sueños desaparecen con los segundos, tengo la impresión de
una experiencia vívida de algún tipo, espero halla sido buena...me
muero de hambre, hora de levantarse al mundo real. De sueños no vive
el hombre.
¿Te gustó? Compártelo en redes sociales o dale "recomendar" (el pequeño botón de Google+ al final del texto) Gracias.
¿Te gustó? Compártelo en redes sociales o dale "recomendar" (el pequeño botón de Google+ al final del texto) Gracias.
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire